Entre las respuestas fisiológicas más frecuentes encontramos: tensión muscular (para huir o enfrentarse a la amenaza), taquicardia (para enviar más sangre a los músculos), respiración rápida (para oxígenar los músculos). Otros de los síntomas pueden ser: sudoración, náuseas, inestabilidad, sensación de irrealidad, sensación de hormigueo,...

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