Cosas pequeñas sin importancia que pueden cargarse tu relación. Colaboración ABC

Cosas pequeñas sin importancia que pueden cargarse tu relación. Colaboración ABC

Cosas pequeñas sin importancia que pueden cargarse tu relación. Colaboración ABC

No cerrar la pasta de dientes o dejar la ropa desordenada son pequeños actos que van desgastando una relación poco a poco.

La convivencia es un paso natural en una relación. Después de un tiempo juntos, queremos irnos a vivir con nuestra pareja. Pero este paso, deseado y muy importante en la consolidación de una relación, muchas veces es complicado. Los seres humanos somos animales de costumbres, y tener que adaptarte a los hábitos de otra personas no es fácil.

Es aquí donde entran en juego aparentes nimiedades que en realidad tienen mucho más peso del que parece. Es por ello que una torre de platos sucios apilada en el fregadero, un tubo de pasta de dientes sin cerrar o una cama sin hacer se pueden convertir en motivo de conflicto si la comunicación falla.

«Estos conflictos que parecen insignificantes, tienen una gran importancia en las relaciones de pareja. Uno de los dos puede sentir que todo o casi todo recae en él o ella o puede haber conflictos de poder dentro de la relación, quien se supone que debería hacer qué y no lo hace», comenta la psicóloga Laia Giménez Jori, miembro de TopDoctors.

Por su parte, la psicóloga Silvia Sanz García apunta que «la convivencia con la pareja puede unir tanto como desunir», y explica que la solución reside en «el respeto por el otro y saber comunicar esos pequeños detalles que nos molestan».

«Cuando algo te moleste en tu relación de pareja, lo ideal es hacérselo saber, de un modo dulce y constructivo, no como un reproche, sino como una oportunidad para hacer crecer la relación, hacerte feliz y aprender», explica Sanz García.

El cuidado de la relación, más allá de los hábitos de convivencia y las costumbres domésticas es muy importante para evitar el desgaste progresivo de esta. Dice la psicóloga Laia Giménez Jori que muchas personas, por el mero hecho de tener una relación, «ya creen que está todo hecho», así como que la otra persona debe «aceptarnos y amarnos tan como somos». Y aunque en esta segunda afirmación condensa algo de verdad, la profesional recuerda que esto es en muchas ocasiones una excusa para no esforzarnos en ser la mejor versión de nosotros mismos.

¿Y cuáles pueden ser estos problemas de los que hablamos? Giménez Jori hace dos grandes grupos que destacan dos planos en los que se puede generar conflicto. Por un lado, en el ámbito de las tareas domésticas, la profesional pone ejemplos: la acumulación de platos sin fregar, el desorden, dejar la ropa sucia en el suelo de la habitación, no bajar la tapa del wáter, dejar los abrigos, llaves o el bolso en cualquier sitio de la casa, así como todas aquellas tareas domésticas que en principio se estipula que recaiga en uno o los dos individuos de la pareja y al final se tuerce. Por otro, habla de los ciertos comportamientos de la relación en sí que generan un descarte, como no darse un beso al llegar o al irse de casa, no ir nunca a dormir juntos, no hacer casi aproximaciones físicas, no mirarse a los ojos mientras se habla, estar con el móvil mientras se cena o decirle a la pareja lo que tiene que hacer como si fuera un padre o una madre.

Otro problema al que se enfrentan las parejas es que, al menospreciar estos conflictos por su aparente falta de importancia, no son capaces de ver los daños que pueden generarles. «Muchas veces no hay una consciencia de lo que realmente implica. Uno simplemente va acumulando. Esto hace que las personas cada vez aguanten menos en las relaciones, dificultando también una mejor convivencia», comenta la psicóloga Laia Giménez Jori.

Por otra parte, la profesional asevera que cambiar los propios comportamientos no es fácil: «Muchas veces salen de forma automática, son hábitos que se han creado o generado desde hace tiempo, y en algunas personas, se le suma que creen que cambiar estos comportamientos es cambiar como son, cambiar su identidad». Es por ello que, en algunas ocasiones, se da una rebeldía de forma inconsciente, sin darnos cuenta que de esa manera se está boicoteando el éxito y el bienestar en la relación.

Para terminar, Giménez Jori apunta hacia la empatía para la solución de este tipo de conflictos. «Hay gestos que realmente no cuestan nada y que tal vez parecen insignificantes, pero son un detalle que implica un mínimo esfuerzo pero que enriquecerá el bienestar en la relación», comenta.

Por otro lado, explica que es importante expresar las cosas de manera asertiva, sin resentimiento, exigencia o ironías. Concluye con la idea de que el compromiso también es importante: «El compromiso ayuda a realizar ciertas tareas o acciones a pesar de no tener ganas de hacerlo. Hay que mirar de promover los cambios desde el amor, y no desde el enfado, la amenaza o el miedo».

 

 

 

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