Vaginismo

Vaginismo

Consiste en un espasmo o contracción involuntaria de los músculos que rodean el tercio externo de la vagina, que son los encargados de la apertura vaginal, de modo que si se produce la contracción de estos músculos se puede impedir la entrada del pene en la vagina.  Este espasmo no es notado por la mujer y es independiente del grado de excitación que se haya alcanzado. Lo más común es que no sea consciente de que se ha producido hasta que se inicie la penetración, convirtiéndose en algo imposible. A veces, las mujeres que padecen vaginismo pueden gozar de los juegos sexuales incluso alcanzar el orgasmo, siempre que no se produzca el coito.

 

 ¿Cuál es el motivo?

 

Existen diferentes causas biológicas que pueden provocarlas como son: déficit de hormonas sexuales, suelo pélvico hiperactivo, endometriosis… entre otros. Lo más adecuado es acudir al médico para recibir el tratamiento adecuado.

 

Si se descarta cualquier causa física, los motivos psicológicos son: reacción refleja aprendida. En algunos casos una mujer que ha sufrido alguna situación sexual traumática, asocia la penetración a sentimientos de angustia que hacen que se produzca una tensión involuntaria de los músculos vaginales como mecanismo de protección. Pero no solamente se produce el vaginismo por cuestiones de momentos traumáticos previos.

 

En ocasiones pueden asociarse emociones negativas con todo aquello referente a la sexualidad, provocando que la mujer haya tenido muy poco o ningún contacto con su sexualidad, y esta sea percibida como algo a lo que hay que temer. Por lo general son mujeres que desde la infancia han recibido informaciones negativas de la sexualidad. Otras causas pueden ser: el tiempo dedicado a los juegos preliminares necesarios para que la mujer lubrique adecuadamente, insatisfacción con la pareja en general, temores, afecto deprimido, baja autoestima o desconfianza.

 

¿Cómo se puede superar?

 

Para lograr superarlo se realiza un acercamiento gradual a centrarse en lo que se siente sin temor y sin ninguna expectativa, que no sea disfrutar de cada momento del encuentro sexual. Junto a una labor psicoterapéutica que trate los diferentes motivos. Se puede superar de un modo progresivo y con menos esfuerzo del que se piensa.

Silvia Sanz, Psicoterapeuta, terapeuta sexual y de pareja.

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