¿Libre albedrío o destino?

¿Libre albedrío o destino?

Pandora después de una sesión de terapia, me regala este relato donde el destino juega un papel fundamental…lo comparto porque me parece interesante. Espero os guste.

¿Libre albedrío o destino?

El destino como tema es más viejo que el sol. ¿Existe un destino o somos dueños de nuestros actos? . Las cosas pasan por algo, dicen algunos. Machacarse no ayuda en nada, dicen otros.

¿Está todo lo que hacemos predestinado? Es posible que nuestro sentido de libertad sea una ilusión… ¿Existe el destino? Eso es una pregunta que se ha hecho siempre.

 

Todo está predeterminado, así lo explican las leyes clásicas… la matemática y la física….

Podemos hablar de cómo la biología de nuestro cerebro, nos ayuda a tomar decisiones; o cómo la cultura, nuestra sociedad o nuestras experiencias nos afectan.

Sin embargo, el mundo parece tener unas normas concretas. El día a día no es una sucesión de cosas mágicas y locas ocurriendo. En la calle no hay coches volando dando vueltas entre patitos de goma amarillos, no.

Los científicos dicen que vemos patrones claros, como el sol, que aparece y desaparece siguiendo unos ciclos regulares; el agua, en unas mimas condiciones hierve siempre a los cien grados de temperatura y, dicen también, que si lanzas una botella lo hará igual que lo hiciste ayer o hace 300 años, algo que yo no creo.

También dicen que hay unas reglas básicas; unas instrucciones que el universo sigue a rajatabla. Estas son las Leyes Clásicas que llevamos describiéndolas con las matemáticas desde hace siglos.

Una de estas leyes dice que todo objeto tiene una trayectoria concreta; una ruta que nos dice cómo se movió y cómo se moverá.

El sol se mueve en el firmamento siguiendo una trayectoria concreta; se mueve siguiendo un camino definido a unas velocidades concretas. Una ruta que nos dice cómo se movió y cómo se moverá, porque las leyes de la física te garantizan un sistema de partículas que  interactúan unas con otras y siguen un camino, más o menos, recto. Si coges unas partículas en un momento preciso, lo que van a hacer en el momento siguiente, está bien definido y, si eres lo bastante bueno en matemáticas, sabes el siguiente paso, el siguiente y el siguiente. (Algo en lo que Rousseau, Voltaire y Montesquieu, estarían en desacuerdo… o no).

 

No es solo que las leyes clásicas te den la posibilidad de predecir lo que va a hacer un sistema, sino que todas sus trayectorias de principio a fin están predeterminadas, algo en lo que yo estoy en desacuerdo como explicaré más adelante.

Puede que sean una cadena enorme de causa-efecto, pero no creo que se remonten a principios del Universo, donde las características medioambientales eran bien diferentes a las de hoy en día.

Los científicos dicen que las partículas de los sistemas están predestinadas si no sufren una alteración. Sin embargo, el sistema biológico de los seres vivos e inertes está lleno de alteraciones lo que rompe la idea antigua de que todo sucede por un motivo y que el verdadero azar no existe…ya que el azar es la idea de no poder predecir nunca un sistema como decían los intelectuales del pasado.

 

Y sin embargo los grandes cambios en la historia han ocurrido de forma impredecible…

La física clásica, y como dije antes, dice que las partículas de un sistema están predestinadas pero, influenciados de la manera apropiada, tienen un comportamiento no regular. En un ambiente normal si dejamos moverse a unas partículas de un sistema, seguirá una trayectoria más o menos recta.  Pero si coges el sistema y lo perturbas un poco, reacciona de una manera descomunal. La realidad es pues, algo más complicado. Con esa pequeña perturbación surgen cambios enormes: resultados caóticos en todas direcciones; como ocurre con la siguiente analogía histórica:

Había una vez un chico, hijo de un aduanero austriaco y tercer hijo de una pareja que eran primos carnales. Cuya infancia estuvo rodeada del maltrato de su padre y de mudanzas continuas. Fue buen estudiante de pequeño, pero perdió el interés de la escuela como una forma de revelarse contra su padre que quería que siguiera sus pasos y se convirtiera en aduanero. En cambio, él siempre se consideró un pintor frustrado, hasta el punto que fingió una enfermedad para que le expulsaran de la escuela a los 16 años y se dedicó a la pintura. Fue dos veces rechazado en la Real Academia de Bellas Artes de Viena pero aún así, se ganó la vida pintando cuadros además de otros trabajos, como barrendero de nieve y obrero de construcción. Comenzó entonces a leer libros históricos y mitología alemana. Esta obsesión de los relatos sobre el pueblo alemán lo convirtieron en un fuerte nacionalista.

¿Que hubiera pasado si ese chico hubiera acabado sus estudios? ¿y si su padre no lo hubiera maltratado? ¿si no hubiera leído tantos libros históricos y de mitología?, ¿y si hubiera ingresado en la Academia de Bellas Artes?…

En los seres vivos la biología sigue miles de sistemas, que al ser perturbados, cambiarán sus direcciones y se desvían de la línea recta. Si se hace la predicción en el sitio equivocado, la equivocación se magnifica enormemente y la predicción no sirve de nada.

Ese chico era Adolf Hitler que tuvo que ocuparse de otros asuntos. Esa decisión tan insignificante en el momento, tuvo consecuencias enormes, como el exterminio sistemático de miles de judíos y su propio suicidio en un bunker.

 

La causa-efecto… el efecto mariposa

Esto nos demuestra como el sistema es inestable a pequeños cambios. Causa- efecto sigue funcionando aquí; unas condiciones concretas dan lugar a una única trayectoria si no son perturbados. Por ello muchos problemas físicos siguen todavía abiertos. Que el sistema sea tan sensible a la perturbación, quiere decir, que no hay un destino asegurado. Todo está perturbado hoy en día, como lo ha sido a lo largo de la historia mundial y como ocurre en lo que algunos románticos llaman, el “efecto mariposa”: el batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo. Esto quiere decir que pequeñas acciones pueden generar grandes cambios, positivos o no. Todos nosotros estamos batiendo nuestras alas invisibles de forma constante, imitando en parte, el efecto mariposa. Una palabra de amor, una mirada, dicha en el momento preciso puede cambiar la mentalidad de quien lo escuche…evitando un asesinato, un suicidio o provocar algo maravilloso.

 

El destino- ¿todo esta predeterminado? Cual es el sentido de la vida?

Por otro lado, creer en el destino, es como pensar que todo está escrito. Esto se nos viene a la cabeza cuando nos encontramos con casualidades o situaciones fortuitas, que determinan aspectos importantes de nuestras vidas…

 

Muchos hemos caído en la tentación de adjudicar al destino, algunos de nuestros logros y nuestros fracasos, como tanto pasa hoy en día.

Responsabilizar a la fatalidad de lo que nos sucede o nos deja de suceder:

-“Tenemos el destino que nos hayamos merecido”- decía Albert Einstein y frases como “el destino impidió que todo saliera bien o de que saliera demasiado bien” las oímos a diario.

 

Además, el destino se ha definido de muchas formas:

La filosófica, el destino tiene que ver con la teoría de la casualidad; todo lo que ocurre tiene una causa que lo genera.

– Para la mitología griega y romana, era la personificación de una diosa que tenía el poder de determinarlo todo, incluso lo que debía sucederles a otros dioses.

-Para las religiones, se trata también de una disposición divina. En el hinduismo, un efecto karma. En las religiones cristianas y musulmanas, una voluntad de la Providencia.

-Para el esoterismo, el destino es una realidad impuesta por las influencias de los astros, o, en otras ocasiones, una composición entre el concepto del karma y de disposición divina.

Lo cierto es que, desde siempre, los hombres se han formulado preguntas en torno al destino: “¿Hacia donde voy?”, “¿Hacia donde debo ir?”, “¿Por qué no termino de llegar al punto que me propuse?”

La pregunta del destino es la pregunta por el sentido que tiene nuestra vida. De ahí que sea una inquietud constante, que ha recorrido nuestra historia como seres humanos…desde la prehistoria a la edad Antigua, a la edad Media, a la Moderna y a la Contemporánea de nuestros días.

Por otra parte, si creemos que hay un destino fijado, prácticamente todo lo que hacemos con esfuerzo, (por ejemplo, este escrito), carecerían de sentido. Si el destino existe, no existiría la responsabilidad, ni el trabajo duro.

Para concluir:

¿los seres humanos están predestinados como decían los griegos? En parte sí pero podemos cambiar ese destino; como decía Arthur Schopenhauer:

 “el destino nos da las cartas y nosotros las jugamos”.

Pandora Herrero Pidal.

 

 

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