28 May Colaboración de Silvia Sanz en el Diario.es: Cómo frenar la rivalidad entre hermanos en el hogar
La convivencia en el hogar suele ser el primer escenario donde los seres humanos aprendemos a negociar, compartir y gestionar nuestras emociones. Sin embargo, en muchas ocasiones, la rivalidad entre hermanos deja de ser una simple fase del desarrollo evolutivo para convertirse en una fuente constante de tensión. Silvia Sanz, reconocida psicóloga clínica y especialista en salud mental, ha colaborado recientemente con el medio de comunicación nacional elDiario.es para desgranar los factores invisibles que alimentan estos conflictos dentro de casa y ofrecer pautas terapéuticas orientadas a restaurar el equilibrio en la crianza.
A lo largo de la intervención en el espacio especializado ‘Nidos’, se aborda una realidad que preocupa a padres y madres en toda España: cuando las disputas diarias superan los límites de lo anecdótico. Según explica Silvia, las fricciones entre hermanos son esperables y naturales en ciertas etapas del crecimiento, pero el verdadero riesgo psicológico aparece cuando estas conductas se consolidan como un patrón relacional sostenido que termina deteriorando de manera profunda el clima familiar.
El peligro de las comparaciones y las etiquetas invisibles
Uno de los puntos clave que Silvia destaca en el artículo es que la competencia filial no se sostiene de forma aislada, sino que se nutre directamente de la estructura y la organización del propio sistema familiar. A menudo, sin una intención negativa, los adultos recurren a dinámicas de comparación que disparan la hostilidad. Frases aparentemente inocuas como «aprende de tu hermano» o la distribución desigual de elogios actúan como detonantes emocionales.
Silvia advierte que este tipo de comentarios empujan a los niños a percibir la atención y el afecto de sus figuras de referencia como un recurso limitado por el que deben competir. En lugar de consolidar un vínculo de igualdad y apoyo mutuo, los menores comienzan a verse como rivales directos. A este factor se suma la asignación inconsciente de roles fijos dentro del hogar, tales como «el responsable», «el rebelde» o «el sensible», etiquetas rígidas que encasillan la identidad del menor y cronifican las tensiones subyacentes.
Silvia señala que la percepción de injusticia —la sensación de que a un hermano se le permite más, se le presta mayor atención o se le reconoce con mayor facilidad— es uno de los motores más potentes del resentimiento infantil. Cuando estas dinámicas operan de forma inconsciente, la intervención terapéutica y el asesoramiento en terapia familiar se vuelven herramientas esenciales para reconfigurar el estilo de comunicación en casa.
Cambiar el enfoque ante las peleas: de buscar culpables a reparar vínculos
Otro de los aspectos esenciales que analiza Silvia es la reacción del adulto ante el conflicto directo. observa que la tendencia generalizada de los padres al mediar en una discusión es averiguar quién la inició o quién tiene la culpa. Sin embargo, desde la perspectiva de la gestión emocional y la resolución de conflictos, este enfoque resulta contraproducente. Al actuar como jueces, los adultos enseñan a los hijos a defender posturas rígidas y a victimizarse, en lugar de capacitarlos para comprender el desacuerdo o aprender a reparar el daño causado.
El objetivo principal en la psicoterapia de apoyo a las familias no es erradicar por completo las discusiones —las cuales forman parte del aprendizaje social—, sino evitar que la disputa sea la única o principal vía de comunicación entre los hermanos. Asimismo, Silvia recuerda la importancia del modelado conductual: las tensiones o desacuerdos no resueltos entre los propios adultos de la casa suelen proyectarse en el comportamiento de los hijos, quienes actúan como un reflejo directo del ecosistema relacional en el que viven.
Para conocer en profundidad todas las estrategias de intervención y leer el análisis detallado de este fenómeno en el ámbito de la psicología y la educación, puedes acceder al reportaje completo en Eldiario.
Articulo de eldiario: Cómo frenar la rivalidad entre hermanos que no da tregua en casa: “El riesgo es que se convierta en un patrón”.
Autor: Ana M. Longo