29 Oct Inteligencia artificial en el ligue, desajustes de deseo y rutina: Las claves de Silvia Sanz en Lovin’ You
En una nueva y concurrida entrega del programa Lovin’ You en Onda Cero, conducido por Nacho Arias junto al equipo habitual formado por Óscar Ferrani, Rubén Santos y la psicóloga clínica y sexóloga Silvia Sanz, el espacio volvió a combinar la actualidad, el análisis de los vínculos y la cultura. En esta ocasión, el programa contó con la presencia de la conocida actriz Toni Acosta como invitada estelar —quien habló sin filtros sobre maternidad, soledad y el síndrome del nido vacío—, además de abordar la realidad de las relaciones poliamorosas y las nuevas leyes de identidad en Asturias junto a la asociación XEGA.
Dentro de este rico abanico de temas, las aportaciones clínicas de Silvia se centraron en dos cuestiones cruciales para las relaciones modernas: el uso de la inteligencia artificial en la seducción y la gestión de los desajustes de deseo en la pareja.
¿Ligas tú o tu algoritmo? La inteligencia artificial en la seducción
El programa arrancó poniendo sobre la mesa un fenómeno cada vez más extendido: el uso de herramientas de inteligencia artificial (como ChatGPT) para redactar mensajes de conquista en aplicaciones de citas o perfiles digitales. Ante esta tendencia, alertó sobre los riesgos psicológicos de externalizar nuestra voz:
La trampa de la falsa personalidad: Construir una fachada perfecta generada por algoritmos crea unas expectativas irreales en la otra persona. Cuando el encuentro físico se produce, la discrepancia entre el «personaje virtual» y la realidad genera una profunda desilusión.
El miedo a la vulnerabilidad: Delegar la comunicación afectiva en la tecnología evidencia el miedo al rechazo y la dificultad para mostrarnos auténticos con nuestras imperfecciones, que son precisamente la base de la conexión humana real.
Desajustes de deseo en la pareja: Cuando los ritmos no coinciden
Otro de los bloques analizados por la sexóloga abordó una de las consultas más frecuentes en terapia de pareja: ¿Qué ocurre cuando los miembros de la relación tienen frecuencias de deseo diferentes (por ejemplo, uno desea mantener relaciones sexuales a diario y el otro una vez a la semana)?
Normalizar la asimetría del deseo: Silvia recordó que es estadísticamente improbable que dos personas mantengan exactamente el mismo apetito sexual al mismo tiempo de manera continuada. La diferencia de deseo no implica una falta de amor.
Huir de la culpabilización y la exigencia: Vivir el deseo como una obligación o presionar al otro genera rechazo y ansiedad, convirtiendo el sexo en una fuente de conflicto. La experta aboga por negociar espacios de intimidad que satisfagan a ambos sin que nadie se sienta violentado en sus ritmos.
Rutina, deseos no confesados y comunicación afectiva
A propósito de debates sobre cenas entre amigos que dinamitan certezas y revelan fantasías ocultas, enfatizó que la rutina y el paso de los años en las relaciones estables no deben vivirse como una condena, sino como una invitación a renovar la comunicación.
«La chispa no se apaga por el paso del tiempo, sino por la falta de curiosidad hacia el otro y por dejar de hablar de lo que realmente nos emociona o nos frena.»